Omeprazol pantoprazol esomeprazol lansoprazol o rabeprazol.

Adivine qué medicamento soy

Déjeme proponerle una pequeña adivinanza para comenzar este texto de hoy. ¿Está listo? Allá vamos.

¿Quién soy?

  • Modifico la forma en que el organismo asimila las vitaminas y los minerales.
  • Soy responsables de importantes carencias en vitamina B12.
  • Perturbo la absorción del calcio.
  • Duplico el riesgo de fractura.
  • Reduzco la riqueza y diversidad de la microbiota y favorezco el sobrepeso.
  • Aumento del 16 al 21% el riesgo de infarto de miocardio.
  • Mi ingesta conlleva de forma prácticamente sistemática una insuficiencia renal.
  • En los hombres, duplico el riesgo de padecer problemas de erección.
  • Una pequeña pista: soy un medicamento con el que calmar los dolores de estómago, pero no los resuelvo, y además provoco quemaduras en él.

¿Quién soy? ¿Ya sabe la respuesta?

Pues claro: soy… un medicamento IBP ¡los inhibidores de la bomba de protones! Aunque quizá me conozca por alguno de los nombres de nuestras moléculas: omeprazol, pantoprazol, esomeprazol, lansoprazol o rabeprazol.

¿Y quién no ha recurrido alguna vez a sus “poderes”? Estoy convencido que de aquí a unos años probablemente acaben retirándose del mercado. Tiempo al tiempo. Mientras eso ocurre, nosotros dedicamos a este tema uno de los principales artículos del próximo número de Salud AlterNatura. Con su lectura descubrirá el mecanismo implacable que se esconde detrás de esta verdadera avalancha de efectos secundarios que nada tiene de excepcional o poco frecuente, más bien todo lo contrario. Y, sobre todo, las alternativas a estas pequeñas bombas… de efectos secundarios.

Pida aquí su ejemplar de Salud AlterNatura.

¡A su salud!

Luis Miguel Oliveiras